Siempre abierto
Recordar siempre será mejor que olvidar y hoy recuerdo que una de las primeras formas de homenaje que aprendí fue el acróstico. Es tonto, ridículo, infantil, poco coherente e incluso innecesario pero el recuerdo permanece al igual que hoy te recuerdo a ti, a nosotras. Lamento el encuentro largo y tortuoso transitado. Un aliento débil me acecha. Insisto en evocarte rodeada de perlas, música y vino. Seré responsable de siempre guardarte en mi memoria. Ahora también visualizo tus labios. Nada de lo que escriba hará justicia a la vertiginosa vida que has llevado. Así permanecerá tu recuerdo, brillante, colorido, loco. Occhio: II. Scherzo