El blog, la única plataforma respetable que queda en internet.
No recuerdo la última vez que me senté a escribir una entrada en este blog pero me siento emocionada y algo aturdida. No esperaba encontrarme todo tal y como lo dejé, pues a diferencia de otras plataformas, blogger ha mantenido cada detalle hasta el punto de sentir ese cosquilleo que baila entre la vergüenza ajena y la nostalgia.
En cualquier caso, he realizado un lavado de cara a todos los puntos del blog con la esperanza de eliminar ese sentimiento.
Mis intenciones para con este blog todavía no están definidas, supongo que solo estoy "probando", recordando lo que es escribir palabrería barata para que no lo lea nadie, redefiniendo una etiqueta que siempre he anhelado, la de escritora. Siempre he querido ser escritora incluso cuando no tenía nada interesante que escribir, como ahora, pero quiero creer que escritor es el que escribe, independientemente de la calidad de sus textos e independientemente de si tiene lectores o no.
Mover las manos y plasmar mi pensamiento me aporta una paz mucho más relevante que la de obtener una insignia de escritora reconocida.
Aquí me encontraré siendo redundante una y otra vez, cometiendo errores gramaticales innumeras veces pero, ¿y qué importa? ¿Por qué preciso de esa perfección para disfrutar de mi hobby?
Otra manía de escritora sin ningún tipo de conocimiento es la de hacer preguntas al aire, ¿no os parece ridículo? En efecto, lo he vuelto a hacer, un montón de nada, una pregunta que claramente nadie puede responder más que la propia imaginación.
Quizás me regodeo en mi mediocridad más tiempo del necesario, sin embargo, me permite aliviar el peso de los hombros y disfrutar de esta actividad sin mayores ambiciones.
La escritura se inventó hace unos 5.000 años con intenciones puramente prácticas y cuando lo pienso, trato de fantasear con la idea de algún sumerio buscando crear jeroglíficos para registrar su sentir, claro que esto no pasó así o al menos no se han encontrado escritos de esa protoescritura con tales fines, y aún así, siento cierta conexión con todo ser viviente que haya buscado la forma de trasmitir su vida, sus pensamientos, ideas y emociones sea de manera oral o escrita.
Si lo medito lo suficiente, esto se convierte en un delirio para seguir escribiendo en vez de realizar las tareas que tengo pendientes, pero no por ser un delirio deja de ser real, ¿verdad? Mis delirios también forman parte de esta realidad.

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